La mayoría de las personas piensan que la felicidad está fuera y nunca la encuentran. Si supieran que siempre la han tenido tan cerca, en su interior.
Por ello, quiero compartir algo tan valioso como es conocerse a si mismo, aprender a gestionar las emociones y aceptarlas son pasos claves hacia la libertad y la felicidad . El sacar y expresar nuestros verdaderos sentimientos nos cuesta a todos, a unos más que a otros. La mayor parte de las veces depende de la persona que tengamos delante si nos dan más confianza o menos, lo que nos transmitan; y el entorno donde nos movemos. Y no nos damos cuenta, que no importa lo que piensen los demás, lo importante es que seas fiel a tus sentimientos, y aunque el ser humano necesita también consuelo y ser reconocido, el gran reto con uno mismo es ser la esencia que llevamos dentro siempre en todos los ámbitos de nuestra vida. Si bien es cierto, que en la sociedad desde siempre no han dado importancia a las emociones, y las han reprimido, pasando de generación en generación.
Actualmente, aunque se habla de inteligencia emocional, todavía en los colegios y los padres no saben muy bien lo que es, como desarrollarla y ponerla en práctica. Lo más natural que tenemos como seres humanos son las emociones, y a lo largo del día son muchísimas, ¿cómo es posible que no nos enseñen a gestionarlas, y haya títulos de todo en la educación?.
Cada día se va escuchando un poco más sobre este tema debido a el malestar que esto provoca en la humanidad. Para tener una paz y un equilibrio interno, es imprescindible, tan importante como comer y beber, es tener un alimento emocional adecuado.
Cuando un niño o adulto aprende a gestionar sus emociones es capaz de pensar más rápido y con mayor claridad, ya que, no se ve sumergido en un mundo de sentimientos que le producen angustia o desesperación, porque no sabe cómo gestionar ese malestar que tiene. La clave está en integrar el corazón con la mente, esto nos hace tener un equilibrio y bienestar absoluto.
El explorar las emociones es un camino arduo porque tienes que tener la valentía de sentir la emoción o el dolor, saber identificarlo y transformarlo. El distinguir entre nuestras necesidades verdaderas y las obligaciones, y observar la diferencia que hay entre una y otra, nos hace reflexionar sobre el porqué no tenemos un bienestar ni somos felices. Si quieres un helado de chocolate y te compras uno de vainilla, te puedes comer el de vainilla pero no vas a estar a gusto haciéndolo y vas a estar pensando porque no te has comprado el de chocolate. En este ejemplo tan sencillo, podemos ver como el que decide es la propia persona, tu eres el que decides tu vida y si no te riges por lo que quieres y te importa, reprimes y tapas tus valores y sentimientos más profundos que son los que te va a hacer ser tu “yo”, es decir, ser tú mismo de verdad, estas viviendo la vida de otro. Nuestros sentimientos primarios están tan profundos y ocultos, al haberlos reprimido tanto que no sabemos quiénes somos, ni lo que queremos, ni cuales son los valores que tenemos, vivimos como autómatas que siguen las reglas de la sociedad, aflorando sentimientos secundarios que nos hemos creído como los verdaderos, un papel que nosotros mismos nos hemos formado sin permitirnos lo más importante, priorizar en nosotros y conocernos para saber lo que queremos SER y HACER verdaderamente. Al no ser conscientes de que actuamos de forma automática y que muchas veces, como pasa por ejemplo con las emociones instrumentales(aquellas que utilizamos sin sentirlas porque funcionan), son los demás los que pueden ayudarnos a identificarlas porque nosotros no nos vemos, la mayoría de las veces las tenemos tan automatizadas, que no sabemos identificarlas correctamente. Sin embargo, con las emociones primarias y secundarias somos nosotros mismos los que tenemos que identificarlas, observarlas y llegar a la raíz del problema.
La mayoría de las enfermedades que hay son debido a las emociones. El reprimirlas, taparlas, ignorarlas, etc, no soluciona nada sino que lo empeora, al no gestionarlas y transformarlas e irlas reteniendo nos generan diferentes tipos de enfermedades, ya que las va somatizando el cuerpo. Una herramienta que me parece básica para poder concentrarte, es hacer una auto-observación de tus emociones y sentimientos, mediante la meditación y reflexión diaria. La meditación te lleva a conectar contigo mismo y poder descifrar con mayor claridad tus emociones y sentimientos.
Considero que algo muy importante que tenemos que detectar en las emociones es si son respuestas a situaciones pasadas en las que hay una emoción que no se ha trabajado y que se ha quedado crónica creándonos un verdadero problema emocional, o bien son respuestas emocionales a situaciones presentes que se identifican mejor y el proceso de transformación es más rápido, además de ser emociones más adaptativas que desadaptativas. Ya qué si son emociones del pasado, suelen ser emociones desadaptativas.
La mayoría de las personas se crean expectativas hacia el futuro, viven una autentica realidad para ellos pero que es irreal ya que se anticipan de forma negativa a lo que va a pasar. El aprender a no crearse expectativas es importantísimo, porque al no esperar nada y ser capaz de aceptar que si no sucede de la forma que queremos no pasa nada porque hay mil caminos diferentes para llegar. Es muy bueno el visualizarse allí donde nos gustaría estar, ver las sensaciones que tenemos y sentir lo motivados que estamos pero sin generarnos expectativas.
Algo también a tratar por todos, es el juicio, el juzgarnos constantemente a nosotros mismos y a los demás, a lo único que nos lleva es a quebraderos de cabeza sin sentido, ya que en el momento que nos aceptamos a nosotros mismos y a los demás como somos, no hay cabida para el juicio, y por ende para la culpa, ya que no nos culparemos ni a nosotros mismos ni a los demás. Con las millones de emociones y sentimientos que tenemos a lo largo de nuestra vida, si no usamos la cabeza para comprender lo que fluye dentro de nosotros, actuaríamos a lo loco sin poder expresar con palabras las emociones que tenemos y como nos sentimos.
Por lo tanto, un buen trabajo en equipo, de la cabeza y la emoción es la llave que abre la puerta hacia una vida emocional sana. Todas las emociones son nuestras aliadas, nos dan un valioso mensaje para nuestra evolución. Hay que escucharlas y no ignorarlas. Al integrarlas con los pensamientos y gestionarlas, nos dejan un gran aprendizaje que nos hace evolucionar. Las emociones en las relaciones de pareja son la clave para que la pareja llegue al ágape(amor incondicional en esencia). En la actualidad hay cada vez más relaciones que duran poco, la clave está en ser conscientes cada uno de nuestras emociones y sentimientos y saberlos manejar, esto es extensivo a todas las relaciones. El juzgar al otro proyectando en él, lo que la propia persona tiene dentro, hace que se complique la relación, enmascarando la verdad y no siendo conscientes de que el problema está en cada uno y no en el otro, hace que las relaciones no sean sanas ni haya bienestar.
La forma correcta de expresarse es, sin enfado e ira, sino con comprensión, sinceridad y amor, ésto hace que se solucionen los problemas. El expresarlo con ira o enfado, lo único que hace es empeorar la situación y que la otra persona al sentirse atacado reaccione mal. Es importante que cada vez consigamos más personas ese trabajo interior, donde se vacíen los aprendizajes automáticos adquiridos a lo largo de los años, y haya espacio para descubrirse.
Para poder sanar nuestras heridas es imprescindible primero ser conscientes de ellas, ya sólo con la conciencia se empiezan a sanar. Cuando las empezamos a comprender y observamos la situación desde arriba, empiezan a surgir diferentes realidades y empezamos a ser actores que eligen su guión en lugar de víctimas, que están exclavizadas. Es entonces, cuando empiezas a transformar la realidad, y las heridas empiezan a sanar, abriendo la puerta y tomando rumbo hacia los pasos que coserán, curaran, cicatrizaran y transformaran la herida. Convirtiéndose tu experiencia en sabiduría interna y en una llave mágica que podrás usar siempre que la necesites.
Algo clave es “el sentido del humor”, es un arma tan potente que puede fulminar y transformar cualquier emoción dolorosa, dándonos una gran lluvia de realidades diferentes y haciendo llegar a nosotros la conciencia de las situaciones desde un plano más inteligente emocionalmente. Cuando aprendamos a reírnos con nosotros mismos, las puertas se abren y podemos ver todas las dimensiones y todas las perspectivas donde antes no había luz.
Te reto a mirar de frente a las emociones, ese valioso tesoro que la humanidad suele ignorar o evitar, y con valentía y coraje decirlas: “bienvenidas ¿ qué queréis café o té?.
