“Esto consigue niños infelices que anulan su personalidad y cogen miedo a expresarse, se vuelven retraídos o agresivos. Quizás en el momento de los gritos y de las amenazas la conducta de tu hij@s cambia y se ajuste a las normas por miedo, pero su corazón no cambia.

Los niños no tragan, porque en su ecuación ellos son maestros en tener en cuenta al corazón como guía de sus actos, algo de lo que deberíamos aprender los adultos.

Cuando tus hij@s han hecho algo que no te gusta, no te han hecho caso, te han contestado mal, han sido agresivos, gritan, no quieren hacer los deberes, ir a ducharse, no colaboran, etc… el castigarles y faltarles al respeto con gritos, un mal lenguaje no verbal, pegarles o insultarles no soluciona nada, estas dándoles un mal ejemplo que copian ellos en su comportamiento y lo que es peor les estás tratando mal y faltando al respeto. Ni tu hij@ ni ningún ser humano se merece aguantar que le traten así.

Castigarles quitándoles lo que más les gusta: el móvil, sus juegos, chillándoles, prohibiéndoles salir o darles un bofetón solo hace que se perpetúe y agrave el problema en lugar de resolverlo.

 

Lo que consideramos disciplina, es una estrategia para controlar la conducta de nuestros hij@s, que principalmente ejerce la voluntad de la madre o padre sobre el hij@, es perjudicial y no logra generar el tipo de conducta que tanto deseamos en nuestros hij@s.

 

El pensar:  ¿Qué le puedo quitar a mis hij@s que les guste para que capte mi mensaje? y el privarles de algo preciado para ellos no tiene nada que ver con el comportamiento que han manifestado, lo que hay que hacer es prestar atención a ese comportamiento en sí y a lo que tu hij@ necesita cubrir realmente para que pueda cambiarlo.

 

Imagina que te pones a dieta y tu marido te pilla comiendo un donuts asique de castigo te quita las llaves del coche para que no puedas ir a comprar a la tienda ¿tiene sentido? ¿esto va a hacer que lidies con el problema real que te hace que te comas el donuts? Con tus hij@s pasa la lo mismo hay que centrarse en el problema real y no en castigos que no solucionan nada y empeoran la situación.

 

Si reflexionamos igual de disparatado es decir:

 

Si adelgazas podrás ir a Paris.

Si te seleccionan para baloncesto puedes ir a la fiesta.

Si sacas sobresaliente te compro la camiseta que tanto te gusta.

Si no haces los deberes ahora mismo no tendrás las zapatillas que tanto te gustan.

¿Qué tiene que ver esto con solucionar en el tiempo el problema real?

Si vemos que no funciona y parecemos loros repitiendo lo mismo todos los días!

 

Este enfoque dominante e impositivo, de chantajes, amenazas y castigos no logra nada positivo todo lo contrario tiene consecuencias perjudiciales para los niños y padres duraderas.

 

Te suena “es que mi hija no me escucha, no me hace caso, los deberes son una pesadilla, no hay quien les despegue de la tecnología, irse a la cama, recoger y respetar horarios es una batalla…”

¿Qué padres no han amenazado en algún momento a sus hij@s? si nos contestan o replican, si no les va bien en un examen, si no recogen su habitación, sino se van a la cama. Al final se torna en discusión, gritos, amenazas y castigos de cancelar sus juegos, confiscar el móvil o Ipad, sin televisión, cancelar un viaje o excursión que les guste, etc… y en el intento de controlar a nuestros hij@s terminamos exhaustos nosotr@s y ell@s.

¿Y funciona? La experiencia nos dice que no, que al día siguiente se vuelve al mismo caballo de batalla y los hij@s se siguen comportando igual. Y se convierte en un bucle incesante de peleas y luchas de poder.

Castigarles quitándoles lo que más les gusta: el móvil, sus juegos, chillándoles, prohibiéndoles salir o darles un bofetón solo hace que se perpetúe el problema en lugar de resolverlo y que fomenten la conducta negativa que pretendes corregir.

Este sistema de premios y castigos, provoca el efecto contrario, debilita la capacidad del niño para aprender la autodisciplina y autoregulación. 

Y lo peor es que pensamos las madres que es lo que se espera de nosotras, el imponerles disciplina como piedra angular de la educación y un aspecto esencial de nuestro rol, sino ¿Cómo nos van a hacer caso? Pues curiosamente los niños más disciplinados son los menos capaces de controlarse a sí mismos.

La educación consciente sugiere lo siguiente para cambiar esta situación:

  • Dejar los castigos como algo muy puntual porque no guardan relación con el problema real que hay detrás del comportamiento de tu hijo y centrarte en identificar qué necesidad te está demandando tu hijo con su comportamiento que no estas cubriendo.
  • Si quieres que tus hij@s te hagan caso tienes que sentarte tranquilamente con ellos y negociar pacíficamente sin imponerles, escuchándoles y permitiéndoles expresar su punto de vista y lo que les gustaría hacer, considerándolos también a ellos, negociando las normas de forma asertiva y empática donde todos ganéis y respetéis vuestros valores en  las normas que asentéis conjuntamente.
  • Se aprende a través de la repetición, asique para que tu hij@ integre los hábitos de las normas que consensuáis conjuntamente,  recuérdaselo con cariño y afecto para cultivar el compromiso mutuo de las dos parte. Es normal que al principio pase, con paciencia te sorprenderá tu hij@ haciendo lo acordado y mucho más 😉
  • Aprende regulación emocional para dejar a un lado tus explosiones, arrebatos, gritos, perdida de nervios, reactividad, etc…y poder afrontar con calma las situaciones. Sino lo haces, como quieres que tus hij@s no hagan lo mismo si tu eres su ejemplo.

Y tú, mamá y futura mamá ¿quieres seguir con la disciplina tradicional o te pasas a la educación consciente?

Te envío un abrazo enorme 🙂

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